viernes, 20 de agosto de 2010

fragmento de "la casa de las repeticiones"

Sin embargo el libro dice: El que ríe último ríe mejor como si la riza fuera un atributo de los rezagados, de los que no encuentran la salida, porque no hay salida siendo que Estolón se ríe primero, siempre se ríe primero hasta que se termina escurriendo el cerebro simpáticamente sobre una superficie plana, polvorienta, refleja, como la casa de las repeticiones que no es una casa precisamente sino la superficie plana donde Estolón edifica su escurridizo castillo de cristal vez tras vez hasta que se nos escurre el mismísimo Estolón de las entrañas como un desecho cósmico, necesario para funcionar de manera deficiente, para funcionar de manera imperfecta, para funcionar de manera predecible, un poco más, siendo que es imposible que esto funcione de ninguna manera mientras Estolón se empeñe en repetirse en los lugares menos decorosos de nuestro cuerpo

viernes, 30 de julio de 2010

otra de Estolón

El mismo libro decía en una de sus páginas mas crípticas que la sangre es más pura que el agua, que el dolor esta menos contaminado que el cristal más transparente. Que luego de la tragedia nos es dado pensar más claramente, unos segundos en la claridad y luego… Con los despojos alrededor de siempre pero con la conciencia purificada de un infante segundos antes del sacrificio. Porque el sacrificio purifica hacia fuera y hacia dentro pero sobre todo hacia las líneas más precisas del sentido que una y otra vez es preciso perseguir hasta que explote la cabeza de rabia. Porque no es nuestra cabeza. Es la cabeza de Estolón como imagen y semejanza, como reproducción imperfecta de algo ahora más grande que ni siquiera podemos entender…

martes, 20 de julio de 2010

El sueño de Estolón

Una noche Abelardo olvido cerrar la ventana de su cuarto. La que Estolón habría todas las noches para que Abelardo piense en las insignificancias de su espíritu delante del inconmensurable universo. Abelardo quedo profundamente dormido pero algunos golpes repetidos de la ventana contra la pared, de alguna forma, repercutieron en su sueño para recordarle un cosmos repleto de estrellas, donde las constelaciones se aglutinaban como manchas informes. En el centro mismo de aquel universo, Abelardo soñó con Eloísa que permanecía tiesa e inconmensurablemente bella.
En lo profundo del cuerpo de Eloísa Abelardo soñó a su misma alma desgastada por el esfuerzo de recorrer día y noche las escurridizas líneas de sentido del libro de los libros. Eloisa por otro lado seguía siendo virgen, pura e inocente, como una rosa en el medio de un desierto que nunca fue vista por mirada de hombre. Sus piernas permanecieron así, irremediablemente abiertas en el preciso centro del universo, donde Abelardo imaginó justamente a su alma. Hasta que una catástrofe cósmica de sentido disolvió tanto el alma de Abelardo como la virginidad de su amada Eloísa para el resto de los siglos de los siglos como le gustaba decir a Estolón

viernes, 21 de mayo de 2010

Ratas y desemejanzas

A su imagen y semejanza las ratas, las cucarachas
A su imagen y semejanza los pecados más abyectos
Abyectos?
Desemejantes

Una imagen o:
La proyección absoluta del hambre
Una rata o:
La proyección absoluta del hombre

A su imagen desemejante que semeja la piedad, la
piedad, la piedad, la piedad, la muerte, la piedad.


No se, todo esto para que su imagen desemejante no pierda
sus atributos eternos
La moneda del rey cayendo en un saco roto
Roto de mundo
saco igual mundo

A su imagen desemejante la estrategia del absurdo
Del absurdo de la imagen de la rata
que se refleja en el estanque

¿Cómo se puede vivir así?
Dios y cucaracha

martes, 30 de marzo de 2010

extracto (la casa de las tias)

"...cuando mi cuerpo repose consumido y pelado. Otro recuerdo interesante. Nació gordita y llena de pelos. Murió consumida con el cráneo pelado. Lo demás puede obviarse como el placer, Dios, el amor. Sin nada de placer pero insistiendo… Sin Dios que es amor pero que se repite. Algunos años estaba bien, incluso la antigua historia de la cruz pero luego se repite como un goteo constante en el cráneo primero lleno de pelos y luego nada más piel. Cada gota el recuerdo de las gotas anteriores. Cada imagen de la cruz el recuerdo de la imagen anterior de la cruz. Hasta que se desgasta y así con todo. Porque el sacrificio de Dios no es más que otra anécdota al lado de otra anécdota, que al principio esta bien, pero termina cansando culpa del tiempo, que es como una gota, que lleva el recuerdo de otras gotas. Menos la primera “nació gordita y llena de…” y la última… pero la primera un poco más porque la última aún luego de tanto tiempo, luego de tantas gotas no termina de ocurrir y posiblemente no ocurra nunca y siga deambulando con estas tres bolsas secas de piel hasta que ellos se aburran de esperar o se conviertan a su vez en otras bolsas secas de piel deambulando con sus guitarras, con sus cables, con sus cigarrillos armados hasta que se les seque el cerebro. Entonces estaremos en similares circunstancias. Ellos transportando con las manos, sosteniendo del cabello los restos secos, consumidos del cerebro y nosotras empujando desde adentro, desde muy adentro estas bolsas secas de piel hasta que de tan secas que se encuentren nuestras bolsas de piel, hasta que de tan secas que se hallen sus cerebros queden esparcidos como cenizas en los pisos de parquet de esta casa colonial alargada como un chorizo y llegue alguien (porque siempre llega alguien) con ganas de soplar y luego de haber barrido con su aliento vital los restos secos de todo lo que ya sabemos comience a edificar algo distinto, algo distinto, algo distinto colocando un ladrillo al lado de otro ladrillo y ahí esta el problema, que siempre es una cosa al lado de otra cosa hasta que se escurre el cerebro."

jueves, 4 de marzo de 2010

El aborto de la monja

Sara queda encinta a los 16 años, quiere abortar pero de chica fue catequista y la culpa no la deja dormir. Le manda una carta anónima al cura que la bautizo y le explica su situación: El padre desapareció, su familia esta en la calle, esta por dejar la escuela, etc.etc., la monja sin embargo se conmueve, pasa toda esa tarde perturbada y le termina contestando ese mismo día que la verdad que no sabía bien que decirle, que ella también estaba confundido y que tal vez no era tan malo lo que estaba pensando hacer. Sin embargo al final de la carta le pide por favor reservas absolutas sobre el caso Se acordaba de ella y de la buena amistad que tenían, que si en algo la valora que no difunda su respuesta.
Un mes después la monja la ve en el parque, esta muy delgada y una minifalda luce demasiado sus lindas piernas. El flaco que esta al lado trata de sacar provecho de la circunstancia. A la monja le baja la presión, vuelve a la parroquia con la moral destruida. Pasan unas semanas pero no se recupera. La culpa, el valor de la vida humana, el perdón de los pecados, el cuarto mandamiento, dan vuelta en su cabeza. Pasan los años y aunque el incente monjita que dio ese consejo se convierte en una monja vieja y pervertida no puede olvidar su primer pecado. Deja los hábitos un tiempo y se va a trabajar de puta al lado de una edificación. Los albañiles al principio la ignoran pero unos días después cae el primer desgraciado que la lleva hasta una de las habitaciones apartadas. La verdad es que esta vieja y gorda y no vale la pena gastar en un motel. Los días siguientes pasa algo parecido y cuando la exmonja comprueba que ya es suficiente, deja la edificación, deja su nuevo trabajo de puta y alquila un monoambiente durante nueve meses. La verdad que nadie la hecha de menos, ni en el monasterio, ni en la construcción. Apenas sale del hospital con el crió envuelto en una manta va derecho a la construcción, son las 7 de la tarde y los albañiles ya se estan alcoholizando en el bar de la esquina, ingresa al edificio por una entrada secreta que le mostró posiblemente el padre del crío y sube los nueve pisos de escalones sin revocar del edificio. En la terraza solamente tiene que repetir algunas formulas latinas y arrojar al crío como dios manda al caos del vacío de los elementos en construcción.

lunes, 18 de enero de 2010

extracto

Sale de su casa con el perro y llega hasta la plaza donde se sienta contra unas rejas que cubren el arenero y se pone a leer

Si vienen los mando a la mierda piensa. Ellos vienen y les dice: “Ahora no tengo tiempo mientras intenta reconocer de que sexta cristiana son (uno lleva una gorra de papa Noel en la cabeza) ¿Podemos visitarlo un día a su casa? Le pregunta el otro. Ni siquiera tiene que volver a hablar, un gesto le vasta para despacharlos.

Cinco minutos después se levanta con ganas de mear y luego de cruzar la plaza rodea una edificación de ladrillo a la que llama el minicoliseo hasta encontrar en la parte de atrás una puerta de metal bastante metida. “Nunca voy a escribir una puta novela” piensa. Luego desenrolla el miembro y comienza a mear contra la puerta, todavía es de día y dos o tres peatones andan dando vuelta.

En su lugar podría haberse pajeado usando pornografía en la computadora, el equilibrio cósmico lo llama.

antes de acabar el chorro siente una leve satisfacción, una pequeña alegría por ese pequeño acto vandálico. Tiene razón Lucas piensa “a veces dan ganas de gritar en la calle: por que todo es tan difícil”. La noche anterior lo había violado un traba luego de confundirlo con una puta, un tremendo maricon puto como una gallina.